viernes, 7 de agosto de 2015

MI DESTINO.





La emperatriz: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : El alma individual, la emoción, la bajada del espíritu al alma, la clave que abre las puertas.


Plano anímico : 

El alma en sí misma, sus emociones, su forma de percibir la vida y la muerte.

Plano material : 
La sensualidad, la sexualidad, la líbido, el placer y el derecho a ser felices, afectividad, generosidad y amabilidad.



El mundo: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : 
La fusión de la energía creadora en la propia creación, la realización plena y total.

Plano anímico : 

La superación de todos los problemas.

Plano material : 

Disponer de todas sus energías.

El carro: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : 
La acción, unificar los principios opuestos, para que sean una única fuerza positiva y en el mismo sentido.

Plano anímico : 

El valor, capacidad de decisión, el poder y la confianza en uno mismo, que permiten afrontar cualquier cosa.

Plano material : 

La acción y la energía en sí misma, la ley de la simetría.


La fuerza: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : 
La vuelta de las energías creativas al mundo, el espíritu encarnado, que baja a la tierra para modificar su equilibrio.

Plano anímico : 

Agresividad, voluntad, nuestro valor.

Plano material : La fuerza empleada para controlar otras energías.



La templanza: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : 
Presencia del espíritu en la conciencia y en los procesos evolutivos.

Plano anímico : 

Es la conciencia, la prudencia, la autocrítica.

Plano material : 

La continuidad, el cambio.


El papa: Significado en los tres planos :

Plano espiritual : 
La facultad de aceptación y de transmisión de la naturaleza divina.

Plano anímico : 

La ética, la moral, la conciencia, el orden.

Plano material : 

La capacidad para percibir el orden dentro de un desorden aparente.

ODA AL PERRO.






http://www.prensanimalista.cl/web/2012/01/13/oda-al-perro/


Por Pablo Neruda
El perro me pregunta
y no respondo.
Salta, corre en el campo y me pregunta
sin hablar
y sus ojos
son dos preguntas húmedas, dos llamas
líquidas que interrogan
y no respondo,
no respondo porque
no sé, no puedo nada.
A campo pleno vamos
hombre y perro.
Brillan las hojas como
si alguien
las hubiera besado
una por una,
suben del suelo
todas las naranjas
a establecer
pequeños planetarios
en árboles redondos
como la noche, y verdes,
y perro y hombre vamos
oliendo el mundo, sacudiendo el trébol,
por el campo de Chile,
entre los dedos claros de septiembre.
El perro se detiene,
persigue las abejas,
salta el agua intranquila,
escucha lejanísimos
ladridos,
orina en una piedra
y me trae la punta de su hocico,
a mí, como un regalo.
Es su frescura tierna,
la comunicación de su ternura,
y allí me preguntó
con sus dos ojos,
por qué es de día, por qué vendrá la noche,
por qué la primavera
no trajo en su canasta
nada
para perros errantes,
sino flores inútiles,
flores, flores y flores.
Y así pregunta
el perro
y no respondo.
Vamos
hombre y perro reunidos
por la mañana verde,
por la incitante soledad vacía
en que sólo nosotros
existimos,
esta unidad de perro con rocío
y el poeta del bosque,
porque no existe el pájaro escondido,
ni la secreta flor,
sino trino y aroma
para dos compañeros,
para dos cazadores compañeros:
un mundo humedecido
por las destilaciones de la noche,
un túnel verde y luego
una pradera,
una ráfaga de aire anaranjado,
el susurro de las raíces,
la vida caminando,
respirando, creciendo,
y la antigua amistad,
la dicha
de ser perro y ser hombre
convertida
en un solo animal
que camina moviendo
seis patas
y una cola
con rocío.